Nace en Almansa el relato,
un saber que el tiempo hereda,
donde la piel se hace seda
para vestir tu zapato.
Negro sobrio, trazo exacto,
un carácter singular;
con un bordón al andar
que en el frontal se dibuja,
mientras el viento empuja
tu paso sobre el asfalto.
Piel por fuera, que engalana,
piel por dentro, que acaricia,
una auténtica delicia
de la artesanía hispana.
Es la elegancia que gana
al confort su gran batalla:
suela ligera que calla,
que no pesa, que amortigua,
y una tradición antigua
que en su bandeleta estalla.
Abrazando con esmero
el elástico lateral,
un ajuste sin igual
para el hombre caballero.
No es un calzado cualquiera,
es orgullo almanseño,
el reflejo de un empeño
hecho arte en el sendero.
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